Te invité al teatro a ver un match de improvisación. Y viniste. Rogué a Satán que no uses de nuevo la campera-naftalina, porque ahí se me iba a ir la situación de las manos. Satán será jodido y todo lo que quieras, pero me escuchó. Te pusiste un sobretodo negro que te quedaba ¨pintado¨ y cuando te lo sacaste, te ví la camisa con mas onda del mundo. Toda rayada de colores, no la puedo explicar, era entre graciosa y sexy.
Gracias naftalina boy.
(me parece que te voy a tener que cambiar la etiqueta)
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